Abordamos este primer artículo de la sección de fundamentos centrándonos en la edición de texto en el diseño web. Una labor que, a menudo no se tiene lo suficientemente en cuenta, pero que puede ser determinante a la hora de conseguir el éxito de un sitio web, sobre todo si estamos trabajando en un espacio dedicado a la información donde es imprescindible que el texto resulte atractivo a nuestros lectores. Para realizar un acercamiento al tema nos hemos basado en diferentes aspectos que consideramos importante tener en cuenta.
A la hora de elegir la tipografía el diseñador web tiene que tener una idea clara del efecto visual que desea crear, cada tipografía posee una personalidad propia, que es esencial tener en cuenta. Las tipografías con remates (serif) son letras con rasgos pronunciados y distintos grosores de línea. Son tipografías elegantes cuya excelente legibilidad las convierte en la primera opción para la impresión de diarios y libros. Sin embargo, no son adecuadas para la pantalla, ya que tienden a dificultar la lectura, sobre todo en textos largos. Las tipografías de palo seco (san serif) poseen un grosor de trazo uniforme, que transmite una impresión mucho más nítida. Estas tipografías de aspecto sobrio y racional, no presentan apenas pixelación salvo a la hora de visualizar letras de contorno redondeado. Son ideales para su utilización en la web.
Una familia tipográfica se compone de tipografías de distinto grosor (ultrafina, fina, ligera, normal, media, negrita, negra o supernegra), inclinación del asta vertical (normal o cursiva) e interletraje (ancha, normal o compacta). Los estilos fina y ultrafina son desaconsejables para su uso en pantalla, porque sus trazos son excesivamente delgados para descomponerlos en píxeles, a menos que se utilicen letras de gran tamaño. También deben limitarse el uso de cursivas y de un interletraje reducido. Lo más acertado es emplear letras normales, anchas y negritas. Sin embargo, cuando se utiliza negrita, convine asegurarse de que el trazo no sea excesivamente grueso, pues las letras podrían solaparse. Para garantizar la buena legibilidad, el interletraje debe ser espaciado, lo ideal es que sea entre cinco y diez unidades superior al aplicado en papel.

En cuanto al cuerpo que debemos usar para editar nuestros texto hay una recomendación imprescindible. Bajo ninguna circunstancia debe utilizarse un texto menor de 10pt en pantalla. El tamaño ideal se sitúa entre los 11 y los 14 puntos. Cuanto más grande sea la tipografía, más precisa será su descomposición en píxeles y más nítida resultará en pantalla. Si el texto se superpone a un fondo con imagen, el cuerpo de letra debe ser mayor que si el fondo es plano.
La elección del color es un tema delicado que a menudo va a responder a la imagen corporativa de la empresa u organización a la que pertenezca la web. Las distintas culturas asignan significados diferentes a los colores. Todo diseñador debe tener en cuenta tales connotaciones específicas a la hora de seleccionar los colores. Para que el texto resulte legible, es esencial que exista un contraste eficaz entre la letra y el fondo.

El interlineado debe ser también superior al empleado en papel. La medida ideal de las líneas para su lectura en pantalla es de 35 caracteres y un interlineado de entre un 130 y un 150% para las fuentes sólidas. Cuanto mayor sea la línea mayor deberá ser el interlineado aplicado. Los estilos de letra ancha y fina requieren un espacio mayor entre líneas, mientras que la letra estrecha y negrita requieren un interlineado más reducido. Si el interlineado es demasiado estrecho, el lector se mostrará reticente a leer el texto que, a primera vista, resultará excesivamente denso y compacto. Si el interlineado es demasiado amplio, en lugar del texto, la mancha blanca predomina en la pantalla y dificulta al ojo la labor de encontrar la línea siguiente. Una anchura y una longitud de columnas y unos márgenes bien definidos contribuyen a presentar el texto de manera más legible.
La baja resolución de los monitores obliga a utilizar columnas más estrechas que las usadas en papel para facilitar la lectura. Teniendo en cuenta la orientación apaisada de los monitores, la opción más obvia es utilizar varias columnas. De este modo, el texto resulta más legible, ya que las líneas largas son más difíciles de leer en la pantalla que en papel. Tan importante como escoger el cuerpo de letra y la tipografía adecuada es establecer una longitud de línea correcta. El ancho de la columna nunca debe superar las 35 pulsaciones. Las líneas excesivamente largas dificultan la lectura del texto. Lo mismo ocurre si las líneas son demasiado cortas, las columnas contienen muchos guiones en hilera o existen líneas con una única palabra.
En cuanto a la distribución del texto dentro de la web hay que tener en cuenta que no siempre es posible distribuir de manera equilibrada los bloques. Dependiendo del navegador y de la configuración de cada usuario, los elementos de la página pueden aparecer en distintos puntos de la pantalla, por lo que el texto suele justificarse a la izquierda para evitar que quede recortado por la derecha. La cantidad de texto debe reducirse al mínimo en pro de la legibilidad y la asimilación, siendo el bloque de texto de 25 líneas la medida ideal. Es muy recomendable que el texto se vea en su totalidad. El texto puede subdividirse utilizando subtítulos, párrafos, gráficos o códigos de color. Una de sus novedades es la aparición de la Tipografía Web 2.0, caracterizada por su gran tamaño y contraste con el fondo, relacionada con la próxima generación. Este nuevo posicionamiento puede estar relacionado con el contraste sobre la moda que apareció con las CSS, letras de pequeño tamaño y poco contraste con el fondo que facilitaban considerablemente el formateo del texto y conseguían una gran variedad de tratamientos tipográficos.