Internet y la búsqueda bibliográfica
Escrito por Juan Baqué, Jaime Gómez León, Juan Manuel Gallego   
Domingo, 17 de Mayo de 2009 20:31
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El concepto de base de datos era, tan sólo hace algunos años, un asunto ajeno a la mayoría de los mortales. Acceder a información bibliográfica suponía armarse de paciencia y revisar cientos de cartulinas que recogían la información bibliográfica de los recursos con los que contaba una institución. Debido a la naturaleza física del soporte de esa información, las fichas sólo podían estar organizadas en base a un único criterio: generalmente, el nombre del autor o autores.

Posteriormente, gracias a la progresiva incorporación de ordenadores en los diferentes centros de documentación, el acceso a esa información se facilitó enormemente mediante la inclusión de la información bibliográfica en bases de datos informáticas. Aún así, la recuperación de la información mediante el uso de terminales puestos a disposición de los usuarios era todavía algo engorrosa. El software utilizado, basado generalmente en sistemas MS-DOS o UNIX, era muy poco intuitivo, lo que obligaba al usuario a formarse en lenguajes específicos o a recurrir al asesoramiento de los profesionales de la documentación de esas instituciones.
 
Hoy, gracias a la revolución de las Tecnologías de la Información, es posible acceder a recursos bibliográficos de todo el mundo mediante unos cuantos clics de ratón y de una forma fácil e intuitiva. Las búsquedas de información pueden realizarse en función del criterio que deseemos, o de una combinación de varios criterios, en función de nuestras necesidades de información.
 
Y, quizás lo más importante, gracias a la digitalización de fondos o a su misma creación electrónica, es posible acceder ya no sólo a la información bibliográfica de esos documentos, sino a los propios textos o imágenes.
 
Librería
Esta revolución en el acceso universal a la información ha sido posible gracias a varios factores, entre los que destacan el desarrollo de Internet y de las Tecnologías de la Información, la digitalización de fondos analógicos o su misma creación electrónica, y el desarrollo de software orientado a las bases de datos.
 
La generalización de Internet como “lenguaje universal” está provocando que cada vez sean más los sistemas de bases de datos que usan lenguajes propios de la red (Java, PHP…) para la oferta de información bibliográfica. Así, se ha pasado de bases de datos estrictamente locales (ya sea mediante programas específicos o mediante gestores de bases de datos generalistas como Access, FileMaker, MySQL etc.) a bases de datos orientadas a la red.
 
Entre los recursos más importantes que están al servicio de los profesionales de la documentación y del público en general, destacaremos algunos de los más importantes en el ámbito español:
  • Agencia Española del ISBN. Referencia fundamental del sector, pone a disposición del público todas los libros españoles registrados mediante ISBN desde 1972.
  • Portal de Archivos Españoles (PARES). Ofrece un acceso unificado a diversas fuentes del Patrimonio Histórico Documental Español.
  • Cervantes Virtual. Acceso a una gran cantidad de fuentes de literatura hispanoamericana.
  • Europeana. Portal de acceso a documentos culturales europeos. Impulsado por la Comisión Europea.
Estos son sólo alguno de los numerosísimos recursos disponibles en la red. Otros proyectos, como Google Books, Gutenberg o Wikisource alimentan día a día la cantidad de información accesible a todos los interesados en ella.

Internet en las Ciencias de la Documentación

Hoy en día nadie duda de la utilidad que tiene Internet en el ámbito bibliotecario, así lo demuestra el incremento riguroso de conexiones a Internet en las bibliotecas y la aparición de un gran número webs de bibliotecas.

Seguramente las bibliotecas sean uno de los agentes que más provecho están adquiriendo del mundo de Internet y de todas las tecnologías de la información electrónica en línea que podemos disponer, ya que Internet permite crear nuevos servicios y redirigir los tradicionales hacia el ámbito digital.

Probablemente aquí resida el secreto de este éxito de la red de redes: No implica renunciar a las técnicas que usábamos antaño para transformar todos esos procesos, sino que se adapta a las herramientas y sistemas utilizados en la biblioteca para hacerlos más sencillos, más rápidos y más accesibles a todo el mundo.

Las bibliotecas utilizan Internet como herramienta de trabajo, pero también como una vía de comunicación hacia el exterior, cosa muy rara antes de el uso de internet y que se limitaba a algún que otro folleto… Los usos más desarrollados y que se utilizan de manera generalizada son:

  • Información profesional y comunicación con otras bibliotecas o profesionales, a través del correoelectrónico, las listas de distribución y las de noticias.
  • Consulta de catálogos y bases de datos, ya sea para obtención de información bibliográfica o como apoyo a tareas técnicas como la catalogación o la selección de documentos.
  • Adquisición de documentos: cada vez existen más empresas que posibilitan comprar on-line, incluso mediante descarga previo pago.
  • Información y referencia: Internet como una gran fuente de información, donde encontrar cualquier dato solicitado por los usuarios.
  • Préstamo inter-bibliotecario y acceso al documento, gracias a la sencillez y rapidez de los sistemas de petición de documentos e incluso las posibilidades de envío del documento en formato electrónico.
  • Servicios a los usuarios: alerta, difusión de la información, redes locales de CD-ROM, boletines de sumarios y novedades, reserva de documentos, avisos, recomendación de recursos electrónicos, etc.
  • Información de los servicios. Las bibliotecas crean sus propias webs, donde informan de sus actividades y servicios, además de datos sobre la historia del centro, directorios de profesionales y selecciones de páginas que se consideran de interés para los usuarios.

Internet ha modificado casi sin darnos cuenta de forma estructural los procedimientos de trabajo y servicios bibliotecarios. Hasta el uso de las nuevas tecnologías, las bibliotecas tenían que rodearse de multitud de catálogos y bibliografías para localizar un documento, para solicitarlo posteriormente mediante correo ordinario, el fax o el teléfono.

Después sólo quedaba esperar su recepción. Todo este proceso se ha simplificado increíblemente, pudiendo pasar minutos desde que se presenta la necesidad de obtención de un artículo hasta que se consigue el documento original.

Los sistemas de localización de información y los del acceso al documento se han visto muy beneficiados con Internet.

El acceso a la información hoy

Internet es una macro biblioteca. Una infinidad de documentos están accesibles en la red para todo el mundo. 

Parece lógico pensar que, puesto que cualquiera puede acceder por sí mismo a los documentos, los profesionales de la información parecen ser inútiles para cumplir su función de informadores. Si cualquiera puede localizar una información ¿para qué se necesitan intermediarios?

Sin embargo, ahora más que nunca, los profesionales de la Documentación son ahora tan necesarios como antes. Ya que la ingente cantidad de información de la que dispone Internet, conviene que, para el aprovechamiento de su potencial informativo existan estos expertos que conozcan los secretos del acceso a la información, para descifrarnos la información válida de la denominada información basura o desinformación.